El trigo en sus dos especies cultivadas más importantes (Triticum aestivum L. y Triticum turgidum L.) constituye el principal cultivo para la alimentación humana a nivel mundial, con una producción aproximada de 606 millones de toneladas. La línea de investigación principal del grupo MGP surge por la importancia económica y social que aporta el incremento de calidad funcional y nutricional a las variedades de trigo duro y blando.

En los trigos, la calidad funcional o tecnológica,  de la harina reside en sus dos componentes principales, las proteínas de endospermo y el almidón. La mejora de la cantidad de proteína presenta dificultades por su baja heredabilidad y por su correlación negativa con la producción, de ahí que el interés de los mejoradores de trigos haya derivado hacia el estudio de la composición específica de las proteínas del endospermo del grano: a su identificación, al conocimiento de su variabilidad y al análisis de su relación con la calidad panadera y semolera.

Actualmente, los objetivos principales del grupo de investigación MGP se centran en el estudio de la variabilidad alélica (tnto en trigos cultivados como especies silvetstres) y el control genético de las subunidades de gluteninas HMW y LMW, así como su relativa influencia sobre las propiedades reológicas de la masa y la adaptación de los trigos a su uso final (Callejo et al 2015; Elyes et al, 2015; Ribeiro et al, 2013). La correcta caracterización alélica es un paso  imprescindible para su correcta manipulación y selección en el proceso de mejora y obtención de nuevas variedades de trigo blando y duro de calidad, por lo que una de los objetivos es el desarrollo de marcadores moleculares para gluteninas (Espi et al, 2013; 2014).

 

Es creciente el interés por la calidad nutricional del trigo, que depende de su composición en una serie de elementos que inciden de manera importante en la salud. En este marco se encuadran los estudios encaminados a la obtención de variedades que produzcan harina con alta amilosa (relacionada con una mejor funcionalidad del intestino), o al desarrollo de variedades enriquecidas en compuestos bioactivos. Bajo la denominación de “compuestos bioactivos” se engloba a aquellos nutrientes o no-nutrientes (como las vitaminas, elementos minerales, fibra alimentaria, compuestos fenólicos y otros compuestos capaces de actuar sobre los mecanismos fisiológicos del cuerpo humano), que aportan un beneficio para la salud más allá de las consideraciones propias de la nutrición básica como, por ejemplo, la mejoría de funciones fisiológicas o la reducción del riesgo de padecer enfermedades. Por ello, en el marco de mejorar la calidad nutricional se encuadran también los estudios encaminados a la obtención de variedades enriquecidas en elementos minerales como el hierro, el calcio, el manganeso y el zinc, o con determinada composición en otros compuestos bioactivos de naturaleza hidrocarbonada, como la fibra alimentaria, los b-glucanos y los arabinoxilanos, o de naturaleza fenólica.

 

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